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viernes, 31 de octubre de 2014

Aberración #6: Golems evangélicos



El relato del Golem se halla atestiguado desde la Edad Media y proviene de la comunidad judía en Praga (que hoy es la capital de la República Checa). El término hebreo גלמ significa "masa informe".[1] Hay quien indica que el Golem fue la inspiración de, o al menos influyó en Mary Shelley en su obra Frankenstein, así como en Isaac Asimov para su I, Robot.[2] Una versión fue contada por los hermanos Grimm y se reporta que Goethe conoció la historia y la conceptualizó en el Aprendiz de brujo.[3] La idea del Golem también está presente "en el pensamiento y la expresión en la teoría social alemana" de acuerdo a Gad Yair y Michaela Soyer, así "la estructura de la narrativa del Golem" se encontraría en Karl Marx, Max Weber, la Escuela de Frankfurt,[4] Freud, Horkheimer, Adorno, Fromm, Heiddeger y Habermas, supuestamente.[5]

Existen diversas versiones acerca del Golem. Todas concuerdan en que el Golem es moldeado con arcilla, tal como Adam fue tomado del polvo. Pero, para traerlo a la vida, algunas versiones indican que su creador debe caminar o bailar alrededor de él enunciando una combinación de letras del alefato y el nombre secreto de Dios; para matarlo, tendría que caminar en dirección opuesta y decir al revés las palabras. Otra versión dice que se escriben las letras aleph, mem, y tav, que forman la palabra emet (אמת), 'verdad', y se colocan en su frente para darle vida; al borrar la letra aleph queda met (מת), muerte, el Golem regresa a ser sólo arcilla. Otra manera para darle vida es escribir el nombre de Dios en un pergamino, pegárselo en el brazo o metérselo a la boca, y para matarlo hay que retirarlo.[6] La más conocida es la que lo presenta como obra de las artes mágicas, llevada al séptimo arte en 1920 en la película titulada Der Golem del director alemán Paul Wegener.

Respecto a su finalidad, una versión cuenta que era hacer el quehacer del hogar, defender, proteger y cuidar a la comunidad.[7] El contexto de su origen es la Praga del siglo XVI cuando los judíos fueron atacados por causa de la aceptación general de la "mentira de sangre". Esta divulgaba la calumnia de que los judíos hacían su pan matzo para Pascua de harina, agua y sangre de niños cristianos. Rabbí Loew creó el Golem de arcilla y le puso la palabra emet en la frente, entonces el Golem atrapaba y llevaba ante las autoridades a los que plantaban evidencias falsas contra los judíos. Sin embargo, cada vez se fue haciendo más violento hasta matar muchos enemigos. Entonces el Emperador le prometió protección a los judíos a cambio de que el Rabbí destruyera al Golem. El Golem quería permanecer en su forma animada pero el Rabbí borró la primera letra quedando met y así, Golem regresó a ser un montón de arcilla.[8]

Jorge Luis Borges, conserva la siguiente la versión del escritor austriaco Gustav Meyrink de 1915:
El origen de la historia remonta al siglo XVII. Según perdidas fórmulas de la cábala, un rabino construyó un hombre artificial —el llamado Golem— para que éste tañera las campanas en la sinagoga e hiciera los trabajos pesados. No era, sin embargo, un hombre como los otros y apenas lo animaba una vida sorda y vegetativa. Ésta duraba hasta la noche y debía su virtud al influjo de una inscripción mágica, que le ponían detrás de los dientes y que atraía las libres fuerzas siderales del universo. Una tarde, antes de la oración de la noche, el rabino se olvidó de sacar el sello de la boca del Golem y éste cayó en un frenesí, corrió por las callejas oscuras y destrozó a quienes se le pusieron delante. El rabino, al fin, lo atajó y rompió el sello que lo animaba. La criatura se desplomó. Sólo quedó la raquítica figura de barro, que aún hoy se muestra en la sinagoga de Praga.[9]
Con todo, la versión que nos interesa a nosotros es aquella de los golems evangélicos. Estos son creados por poderosos hechizos, su historia se remonta al cristianismo naciente en Galacia. Podemos encontrar algunas referencias en el Nuevo Testamento si leemos entre líneas cuando Pablo escribe a los creyentes gálatas: "¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?" (Gálatas 3:1). El término que se traduce como 'fascinar' es βασκαινω (baskaino) que también significa 'hechizar': 
Los gálatas se hallan fascinados o hechizados por los adversarios de Pablo, es decir, por una proclamación extraña del evangelio, hasta tal punto que han llegado a ser ανοητοι [insensatos, irrazonables, ignorantes, necios] para el evangelio paulino, sin darse cuenta en absoluto de que han caído en manos de un poder que los lleva a la perdición.[10]
Quienes conjuran el hechizo son supuestos Rabís, maestros cuasijudaizantes que por medio de palabras persuasivas (Gálatas 5:8) se oponen y pervierten el evangelio de Cristo (Gálatas 1:7). Quienes son hechizados quedan convertidos en golems puestos a merced de cualquier mandato de su amo, quien los moldea tal y cómo él quiere. Los golems evangélicos son arcilla en manos de sus "Rabís". Sus principales características son:
  1. No son judíos. A diferencia de los maestros en Galacia que verdaderamente eran judíos, estos que proclaman hoy un judaísmo, no lo son: son cuasijudaizantes (ni eso pueden hacer bien). 
  2. Cambian sus nombres. El "Rabbí", o maestro que los moldea también los convence de ponerse un nuevo nombre judío, entonces los golems evangélicos reniegan de sus nombres como Juan, Pedro, María, Carlos, etc. y se los cambian por la pronunciación hebrea o de plano se los inventan: "Kefas Ben Pedraza", "Itzjak Hernandez", "Myriam", "Dan Ben Abraham", etc. Ya no quieren que los llamen con su nombre anterior sino que se presentan con sus nombres judíos (aunque son pocos los que cambian su nombre legalmente).
  3. Se inventan sus genealogías. Como manera de justificarse, y de jactarse, "indagan"en su historia familiar y resulta que no son zapotecos ni mixtecos ni aztecas ni mayas sino judíos sefaradí o asquenazí, según sea su aspiración, por algún antepasado.
  4. Usan kipá o yarmulke para hacer notar que son judíos, incluso algunos se dejan crecer la barba larga (si acaso les sale) o bucles, pe'ot.
  5. Al leer o citar la Biblia emplean los nombres hebreos. Por ejemplo, ya no se refieren a Dios sino a Adonai (Señor) o Ha Shem (El nombre); si escriben en inglés ponen G-d, o en español, D-os, supuestamente por lo sagrado del nombre de Dios. No dicen Pablo sino Shaul; ni Pedro, sino Kephas; ni Santiago sino Yacob, etc. En vez de Jesucristo dicen Yeshúa ha Mashiah, ¡incluso dicen que ese nombre en español "es un nombre blasfemo"! 
  6. Denuncian que las Biblias en español son corruptas. Alegan y alegan, tal como les enseña su "Rabbí", que las traducciones son incorrectas, incluso blasfemas, distorsionadas por los cristianos a lo largo de la historia.
  7. Insisten en que los originales del Nuevo Testamento fueron escritos en hebreo. Según ellos los manuscritos que se tienen en griego son meramente traducción, por lo que "debemos regresar a las raíces hebreas". Así se da paso a todo tipo de especulaciones, tal es el caso de su sacrosanto libro llamado El código real -realmente el libro de conjuros de los supuestos rabinos-, que es, según ellos, el texto original del NT. 
  8. Hacen énfasis en la Torah. Aunque siguen empleando el NT, con sus propias versiones e interpretaciones, basan mayormente su enseñanza en la Ley, el Pentatéuco. 
  9. Cambian los días de reunión de domingo al Shabbat. Argumentan que el día domingo fue impuesto como el día de reunión cristiana por Constantino, que "es el día dedicado al Sol Invicto", por lo que deben reunirse los sábados, guardar el Shabbat. 
  10. Introducen elementos judíos al culto. Tales como la bandera de Israel, la menorah o candelabro de siete brazos, el shofar o cuerno ceremonial, algunos emplean el tefilín o filacteria, se cubren la cabeza, y se emocionan con dizque danzas judías, así como prácticas cabalísticas, etc. 
  11. Intentan guiarse por el calendario judío. Dicen que "el calendario gregoriano es una imposición del Imperio Romano" (casi todo es culpa de Constantino). Así deben llevar el calendario hebreo.
  12. Dejan de celebrar fiestas que consideran paganas. La Navidad, por ejemplo; su principal argumento es que se trata de la Saturnalia, que el árbol de Navidad viene de una celebración cúltica babilónica, y que Yeshua ha Mashiah no nació en diciembre sino en Sukot, la fiesta de los Tabernáculos o Tiendas, entre septiembre u octubre; sin embargo, no celebran ni recuerdan en ninguna fecha la encarnación del Hijo de Dios. Algunos dejan de lado otras fiestas como los cumpleaños, pues según ellos no importan y menos han de celebrarse puesto que se basan en el calendario gregoriano y no en el judío; otros rechazan y tildan de inválidos los enlaces matrimoniales civiles o por la iglesia católica o cristiana, pues no se apegan al modo judío (además desprecian el noviazgo pues "en la Escritura solo se habla de desposorios").
  13. Celebran fiestas judías. Los goles evangélicos en su delirio de su anhelo de ser judíos celebran, sin saber bien cómo, las fiestas del pueblo judío (Pesaj, Hanukkah, etc.).
  14. Obligan a sus seguidores a que guarden la Torah. Desprecian y rechazan la gracia de Dios al obligar a que se cumpla la Ley. Agregan, como los gálatas, la "y", las obras de la carne: "Cristo y la Ley", y así se quieren justificar por las obras de la ley, pero ello no los justifica (Gálatas 2:16) e incluso se encuentran bajo maldición (Gálatas 3:10).
  15. Sin embargo, pocos se circuncidan. Uno de sus errores garrafales es que imponen la Ley pero no se someten a la circuncisión, que es la señal del pacto, de pertenecer al pueblo judío (Génesis 17:11-14). Sin la circuncisión todo lo que lleguen a hacer en cumplimiento de la Ley no sirve para nada. Si se llegan a circuncidar están obligados a cumplir toda la Ley (Gálatas 5:3). Si se circuncidan y no cumplen con toda la Ley, la transgreden y su circuncisión es vana (Romanos 2:25). 
  16. Finalmente, rechazan a Jesucristo. Después de haber recorrido todo este camino, en su afán de justificarse por las obras de la ley, los goles evangélicos desprecian a Jesucristo, su obra, su gracia (Gálatas 2:21; 5:2-4).
Los falsos rabinos desean tener un sinnúmero de golems evangélicos que les sigan. Pero, tal como en las otras versiones de esta aberración, esos golems que moldeen a su imagen serán su perdición finalmente. Y los golems que los sigan quedarán por el hechizo, lamentablemente, hechos pedazos. ¡Cuídense de los pseudorabinos que desean convertirlos en sus golems! ¡Perseveren en la gracia de Cristo! ¡Solo gracia!
Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amen. (Gálatas 6:18)










  1. Oreck, A. (2014). "Modern Jewish History: The Golem." American-Israeli Cooperative Enterprise. Recuperado de http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Judaism/Golem.html
  2. Eshed, E. "The Golem as an Israeli –Zionist- Jewish monster." Recuperado de http://no666.wordpress.com/2011/09/01/the-golem-as-an-israeli-zionist-jewish-monster/ 
  3. Rothstein, E. (2006, 11 de septiembre). "A Legendary Protector Formed From a Lump of Clay and a Mound of Terror." The New York Times. Recuperado de http://www.nytimes.com/2006/09/11/arts/11conn.html?pagewanted=all&_r=0
  4. Wauchope, M. (2009). The Golem In German Society. German Quarterly, 82 (2), 291.
  5. Steinmetz, G. (2009). The Golem in German Social Theory. Contemporary Sociology, 38(3), 281.
  6. Oreck.
  7. Eshed. 
  8. Robinson, L. (1997). Golem. The Horn Book Magazine, 73 (2), 208.
  9. Borges, J. L. & Guerreo, M. (1967). El libro de los seres imaginarios. Buenos Aires: Kier. P. 28.
  10. "Βασκαινω", Balz, H. & Schneider, G. (2005). Diccionario exegético del Nuevo Testamento. Volumen I. Salamanca: Sígueme. P. 623.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Aberración #5: Sirenas evangélicas


Hace poco se transmitió un programa titulado ‘Sirenas: la nueva evidencia’. En el programa, con formato de documental, se presentaban avistamientos de sirenas en el mar de Groenlandia. Este programa era la continuación de ‘Sirenas: el cuerpo encontrado’, presentado por Animal Planet. [1] También, a principios de este año, circuló viralmente otro video de una sirena que fue filmada en la costa de Kiryat Yam, Israel. [2] A partir de estos programas, mucha gente realmente creyó que las sirenas existían, pero todo fue una farsa.

Sin embargo, estos programas nos remiten a los mitos originales. Por eso, mejor veamos los detalles que nos ofrece la mitología griega de estos seres:
La Odisea cuenta que, desde su isla, las sirenas atraían con su canto seductor a los navegantes que cruzaban por delante para matarles después; por ello la isla estaba llena de los esqueletos de sus víctimas. Sin embargo, Odiseo advertido por Circe, se salva del peligro tapando con cera los oídos de sus camaradas y haciendo que le atasen al mástil de barco: de esta forma pudo oír sin peligro a las sirenas, que le prometían (al estilo de las Musas) “sabiduría”. [3]
Como en los otros mitos que hemos estudiado en las pasadas ‘Aberraciones evangélicas’ veamos porqué se puede hablar de ‘sirenas evangélicas’. Pues bien, de acuerdo al mito, el objetivo de las sirenas es obstaculizar el paso del viajero a su destino, su manera de lograrlo es a través de su canto. Muchos de los cantantes evangélicos, o grupos musicales, bien podrían ser estas sirenas evangélicas: cantan muy bien, atraen, llaman la atención de los cristianos con melodías pegajosas, rítmicas, y con distintos géneros musicales, pues hay para todo gusto. Y aunque su canto puede ser hermoso, contiene herejías, a veces evidentes, otras, bien matizadas. Así atraen al oyente a desviarse de la dirección correcta. Como aquella isla llena de esqueletos, así las sirenas evangélicas llegan a tener para sí mismas enormes auditorios, foros llenos, donde tienen a sus oyentes como víctimas, escuchando sus cantos extasiados, casi hipnotizados; allí los tienen también como trofeos, se dice que tal o cual sirena llena el Estadio Azteca, o el Auditorio Nacional, o el Foro Sol, Expolit, Expo cristiana, etc., esos son sus islas, aunque otras se conforman con escenarios más pequeños, incluso iglesias locales llegan a convertirse en sus islas con el eco de sus cantos. Algunas se dan el título de “salmistas” para mostrar quizás así autoridad en su canto y lograr tener más presas; prometen también “sabiduría”, pero tal “sabiduría” es pura verborrea pues al examinar su canto no hay nada de sabio.

Una sirena de los primeros años del cristianismo pudo haber sido Arrio. Arrio fue un sacerdote en Alejandría que decía acerca de Jesús, el Logos, que “hubo un tiempo en el cual él no era”. En otras palabras:
“en Jesús no veía a Dios, sino a una criatura dotada de fuerzas divinas. Y esto es lo que él enseñó de palabra y por escrito; a Jesús, como máximo, lo situó lo más cerca posible de Dios. La segunda persona de la divinidad, el Hijo, no es consustancial al Padre y, por consiguiente, no es Dios por esencia. El Cristo-Logos, según Arrio, no es nacido del Padre, sino la primera criatura que Dios hace de la nada. Pero íntimamente se ha asimilado tanto a la voluntad del Padre que Dios lo ha adoptado como Hijo.” [4]
Esa enseñanza herética, el arrianismo, se difundió ampliamente en su obra titulada ‘Banquete’ (Thaleia). “Redactada en parte en versos, ello facilita una difusión popular, más allá del círculo de los obispos y teólogos.” [5] Además, “compone cánticos que los marineros difunden por las costas del Imperio.” [6]

De la misma manera podrían enlistarse los nombres de varias sirenas en el evangelicalismo así como sus cantos heréticos difundidos por todas partes, tanto en las llamadas megaiglesias de las ciudades como en las iglesias más pequeñas en las zonas rurales y marginadas, y esto porque no se tiene una enseñanza bíblico-teológica, por eso se admite y se canta cualquier cosa. Ante estas sirenas se puede hacer lo que hizo Odiseo: taparse los oídos. Por más atractivas que sean sus voces, no escucharlas simplemente, no ir a sus conciertos, no comprar sus discos, ¡no pagar por escuchar sus herejías!  

U otra opción es seguir el ejemplo de Orfeo: “En la leyenda de los Argonautas, Orfeo se impone con su propio canto al de las sirenas, salvando así a sus compañeros.” [7] De ahí la necesidad de las iglesias locales de componer sus propios cantos. Quizá te toque a ti escribir la letra y componer cantos, cantos con profundo contenido doctrinal y con música de calidad. Esos cantos también deberán ser evaluados y avalados por la iglesia en dependencia del Espíritu y con un conocimiento amplio de la Escritura.

Tanto Odiseo como Orfeo buscan salvar a sus compañeros de viaje ante el canto seductor de las sirenas. Espero que como ellos, tú y yo, hagamos todo lo posible por impedir que nuestros amigos se desvíen de su camino cristiano escuchando a esas sirenas evangélicas.



1. El programa titulado ‘Sirenas: el cuerpo encontrado’, puede verse completo en inglés en http://www.youtube.com/watch?v=dWE4g33dwdI. ‘Sirenas: la nueva evidencia’ se encuentra en http://www.youtube.com/watch?v=HKSzgMwynDE; y con subtítulos en español: http://www.youtube.com/watch?v=EGOkluzToYM.
3. Christine Harrauer y Herbert Hunger, Diccionario de mitología griega y romana Fancisco Javier Fernández Nieto y Antoni Martínez Riu Eds., Trad. José Antonio Molina Gómez, (Barcelona: Herder, 2008), 779.
4. Joseph Lortz, Historia de la Iglesia. En la perspectiva de la historia del pensamiento Tomo 1, 23 edición, Trad. Agustín Andreu Rodrigo (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1982), 156.
5. Pablo Richard, Memoria del movimiento histórico de Jesús (México, D.F.: Ediciones Dabar, 2010), 347-348.
6. Ibíd.
7. Harrauer y Hunger, Diccionario de mitología griega y romana, 780.

jueves, 31 de octubre de 2013

Aberraciones evangélicas


Este 2 de noviembre, tenemos nuestra III reunión de Aberraciones evangélicas. Al escuchar esto, muchos evangélicos, naturalmente, quedan consternados. Para explicar el porqué de la reunión necesitamos definir los términos primero:
El Diccionario de la Real Academia Española, vigésima segunda edición, en la entrada de la palabra aberración indica: "(Del lat. cient. aberratio, -onis). 1. F. Grave error del entendimiento. 2. F. Acto o conducta depravados, perversos, o que se apartan de lo aceptado como lícito.” [1]
El evangelicalismo, es de acuerdo a Justo L. González:
Término de origen norteamericano que se refiere a un movimiento no claramente definido que aparece en todas las denominaciones protestantes, subrayando la autoridad de las Escrituras, una experiencia personal de regeneración o segundo nacimiento, la obra de Cristo como expiación en la cruz por los pecados de la humanidad, la necesidad de predicarles el Evangelio a los no creyentes, particularmente en misiones internacionales, y valores morales tradicionales, especialmente en lo que se refiere a la sexualidad. [2]
En Latinoamérica agradecemos a nuestros hermanos norteamericanos por sus esfuerzos, durante el siglo XIX y principios del XX, al compartirnos el Evangelio.  Es una deuda gozosa la que tenemos hacia ellos y que no puede ser ignorada, ni mucho menos, desvalorada. No obstante, han de admitir nuestros hermanos del norte que también, junto con el Evangelio, nos enseñaron otras ideas no tan bíblicas que se propagaron extensamente dando origen a un evangelicalismo que no es netamente cristiano. La culpa recae también en nosotros por no analizar y evaluar esas enseñanzas, por pensar: "así nos la enseñaron, así debe ser", y que "la teología no sirve porque todo está en la Biblia", etc. En fin, tales enseñanzas profundamente enquistadas entre los evangélicos son las que se deben extirpar.

Por lo tanto, como definición de ‘aberraciones evangélicas’ podría decir que:

Se trata de un grave error del entendimiento en cuanto a la enseñanza de la Escritura, es decir, teologías distorsionadas que las iglesias evangélicas reproducen y se muestran concretamente en actos o acciones realizados individualmente y colectivamente, independientemente de la denominación a la que se pertenezca.

Es por ello que he introducido una cuña entre el ser-cristiano y el ser-evangélico, entre el cristianismo y el evangelicalismo. Un evangélico es cristiano ciertamente, pero no todo cristiano es evangélico. La reunión de ‘Aberraciones evangélicas’ la realizamos precisamente en estas fechas, cuando se celebran Halloween y Día de muertos, aprovechando la connotación común de lo tenebroso, lo oculto, lo maligno, que debe ser expuesto, haciendo evidente la incoherencia e inadmisibilidad bíblica y teológica de tales aberraciones. La finalidad es una sola: corregir la teología del evangélico para que se encamine a una vida más cristiana.

1. “Aberración”, Diccionario de la lengua española 22ª edición. Real Academia Española. Recopilado en:  http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=aberraci%C3%B3n, consultado el 22 de octubre de 2011.


2. “Evangelicalismo”, Justo L. González, Diccionario manual teológico (Barcelona: Editorial Clie, 2010), 118.