viernes, 9 de junio de 2017

De los $10



'De los $10 o porqué rechazo la antropología pesimista calvinista' es el título original de este escrito, pero como no cabía completo lo puse aquí.

Tras preguntar  por un anuncio de renta en la Ciudad de México, un señor que caminaba por la calle se me acerca. Lleva pantalón de mezclilla, camisa y sombrero. Me pregunta:

- ¿Qué calle busca, joven?
- Ninguna. Pregunté por el anuncio de renta.
- ¿Está buscando rentar aquí?
- Sí, pero no he encontrado nada.
- Tal vez si se va más para allá, a las orillas.
- Sí, ¿verdad? Sólo que por todos lados está bien difícil. La situación económica del país está canija.
- Eso sí.

Seguimos caminando media cuadra a la par. Pero el señor iba más a prisa. Yo, lento, buscando letreros de renta. Como se iba alejando, le dije:

- Bueno, que tenga un buen día.
- Gracias, igualmente. Que encuentre lo que busca.
- Gracias.

Avanzó un poco más. Se detuvo. Se dio la vuelta, se acercó nuevamente sacando algo de su bolsa del pantalón, era una moneda de diez pesos. Extendiendo su mano con la moneda hacia mí, dijo:

- Tenga joven, para que coma algo.
- Gracias don, no se preocupe, acabo de comer.
- ¿Seguro?
- Sí, muchas gracias.
- Ándale pues, joven, que le vaya bien.
- Igualmente, don.

Cruzó la calle y se fue.
Sentí gozo, ánimo, gratitud. Elevé una oración allí en la calle en voz alta: Señor, bendícelo, suple sus necesidades.

Por personas como él, nobles y bondadosas, no creo en la antropología pesimista de algunos círculos evangélicos. Claro, hay personas malas -también me han asaltado en otros momentos-, pero en todo ser humano se encuentra la imago Dei, no atenuada ni deformada, sino plena. El Creador no abandona a su creación. Su Espíritu obra en ella, sopla de dónde quiere y va a dónde quiere, se mueve libremente en todo ser humano. 

miércoles, 12 de abril de 2017

Proverbios de vacaciones





“Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”, dice Qohelet, Eclesiastés 3:1. Hay tiempo de estudiar en el seminario y hay tiempo de descansar en las vacaciones… 

Las vacaciones son reveladoras. Por eso en el regreso a clases uno se entera de todo lo que ocurrió durante esas breves semanas: que tal profesor renunció o que a ese otro lo despidieron, que hubo cambios en la administración y ya hay un nuevo rector, que subieron los costos o que el reglamento es ahora más estricto, que tu mejor amigo ya no regresó pues entró a la universidad, que aquel otro compañero no pasó tal materia y tendrá que recursar, que tales amigos ya se casaron, que tal compañera está embarazada, o que el seminario va a cerrar... En fin, unas breves vacaciones pueden cambiar todo.

Por eso, alumnos míos. les dejo los siguientes proverbios, esperando que puedan meditar en ellos durante su tiempo de descanso y ponerlos por obra.


Proverbios de vacaciones.
Máximas del profesor Shel, 
que aprendió durante su formación académica en el exilio,
a sus queridos alumnos.


1. Alumno mío, como el Señor descasó en el Shabat, así también descansa en las vacaciones.


2. Reposa del ajetreo y estrés de las clases, de la entrega de monografías, de las exposiciones, de las tareas y exámenes, porque todo esto es vanidad.

3. Descansa en casa pero cuídate de la holgazanería, pues como la puerta gira sobre sus quicios, así el perezoso se vuelve en su cama.


4. Pasa tiempo con tu familia, aunque recuerda que el que no aborrece a padre y madre no es digno del Señor; no te apegues a tu hogar tanto que después no quieras salir de casa.

5. Aprovecha bien el tiempo, echa mano de la vida eterna.

6. Disfruta de la comida, de tus tacos al pastor, de las tlayudas o tortas ahogadas, pero cuida tu salud: eres templo del Espíritu de Dios.

7. Haz ejercicio, pues te será beneficioso; recuerda que las dicotomías no conducen a nada bueno.

8. Pasea con tus amigos, recuerda los viejos tiempos, mas no te juntes con los necios que corren presurosos al mal: si los pecadores te quisieren engañar, no consientas pues el que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado.

9. Ve al cine, ve tus series favoritas en Netflix o en cable, o ve fútbol, sólo ten presente que los ojos nunca están satisfechos, no se cansan de ver.

10. Medita en la Escritura, por la mañana o por la noche, no te entregues al ocio.

11. Si eres soltero o soltera, dedica tu tiempo a conocerte mejor a la luz de la Escritura, no te apresures a iniciar una relación, busca la sabiduría y escoge bien.

12. Alumno mío: Cuídate de la mujer mala, aunque esté buena.

13. Alumna mía: Guarda tu corazón porque de él mana la vida, no permitas que el de palabras lisonjeras te arrebate lo que has resguardado durante tanto tiempo.

14. Controla tus impulsos sexuales, no son malos, ya habrá tiempo para disfrutarlos en el matrimonio.

15. Predica a tiempo y fuera de tiempo, en la iglesia y en la combi.

16. Si tienes pareja, sal con ella, conózcanse mejor o dense tiempo a solas: hay tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar.

17. Huyan de la inmoralidad sexual, no se pongan en situaciones de riesgo: No estén solos en lugares aislados y si mantienen una relación a distancia, cuiden sus pláticas. Pero si no se aguantan las ganas, cásense, más vale casarse que quemarse.

18. Si es necesario termina la relación, pues no te llevará a nada bueno: “Más vale aquí corrió que aquí quedó”.

19. Hay tiempo de llorar, pero no te preocupes en demasía si las cosas no salen como esperabas, ya habrá otras oportunidades.

20. Tarde o temprano encontrarás a la persona indicada, mientras prepárate para ser tú su ayuda idónea.

21. Lee un buen libro al menos. No tengas miedo a opiniones diferentes a las tuyas, no te cierres ni las rechaces de antemano. No lo sabes todo ni tienes la única, exclusiva y sacrosanta sana doctrina; estas en el proceso de formación apenas. Llénate de conocimiento nuevo y ponlo en práctica; “el pensamiento que rehúsa cambiar es como un estanque que crea reptiles en la mente”.

22. Recobra fuerzas para el siguiente semestre. Que tus compañeros de un grado avanzado no te espanten. Si necesitas sabiduría, pídesela al Señor y él te la dará abundantemente y sin reproche.

23. No te afanes por el qué comerás, qué vestirás, o cómo pagarás el siguiente semestre. “A Dios rogando y con el mazo dando”. Tú has lo que te corresponde y Dios proveerá.

24. Si es necesario realizar un cambio, hazlo con valor. Evalúa posibilidades, decide y encomienda al Señor tu camino.

25. Persiste en tu llamado, aviva el fuego del don de Dios que está en ti, no lo descuides.





Nos vemos de vuelta a clases.





sábado, 8 de abril de 2017

¿Cómo elijo un Seminario?



Actualmente, el Seminario donde trabajo está en crisis (aunque a ello me referí en una publicación anterior, más adelante trataré el asunto). Por lo pronto, mis alumnos están buscando dirección. Si bien, lo que escribiré a continuación es pensando en ellos particularmente, también puede ser de utilidad para todo joven o señorita que ha recibido el llamado de nuestro Señor a servirle. Para hacerlo adecuadamente, uno debe preparase y la pregunta que surge es dónde. Ante tal interrogante, es necesario considerar en oración lo siguiente:


  1. Corriente Teológica. Se debe empezar conociendo cuál es la teología que se enseña. Por lo general, esto puede leerse en el nombre que lleva, ‘Seminario Presbiteriano’, ‘Bautista’, etc., o en su estatuto doctrinal. Aunque en este caso, si su confesión de fe es muy ambigua o si no se tiene el conocimiento necesario para evaluar los enunciados, suele ser un poco difícil determinar a qué corriente teológica se apega. Es necesario prestar atención a los detalles, puede decir: “Creemos que la tierra fue creada en seis días literales de 24 horas” o “creemos en el rapto”. Si tales enunciados se encuentran en su estatuto, significa que son importantes para ese seminario. Desde mi punto de vista, ello presentaría una interpretación muy reducida del texto bíblico y al mismo tiempo, un desbalance teológico, ya que se ponen estos enunciados como elementos centrales de la fe.

    Ahora bien, este punto, resulta de suma importancia debido a que ¡es lo que beberás día tras día durante 4 años de tu vida! Y a veces es una bebida amarga. Esto no significa que uno sólo deba escoger el seminario de la misma denominación a la que se pertenece. Sino que debe tenerse en cuenta desde el principio para no tener “desilusiones” después. Tengo alumnos que vienen de denominaciones completamente ajenas a la corriente teológica del seminario; sin embargo, ingresaron a sabiendas y su contacto con otros tipos de pensamiento ha sido enriquecedor para todos. Pero también, si piensas que tu denominación es la sacro santa y no hay más, entonces no le busques más y métete a su seminario; te evitarás dolores de cabeza (y no serás tú un dolor de cabeza para compañeros o profes). ¡Ojalá pudieras encontrar un seminario que posea una rica teología donde puedas robustecer tu fe!
  2. Costo. Su importancia se hace manifiesta al meter tu mano al bolsillo y contar tu presupuesto. Los seminarios no son baratos debido a que son instituciones privadas. Muchos dependen de otras organizaciones o iglesias y eso hace que su supervivencia siempre esté condicionada a la matrícula de alumnos o a terceros. Según lo que he visto, a la fecha, las mensualidades a pagar van de $1500 hasta $5000 en México. En relación al ámbito educativo nacional, están por debajo de lo que cobran las escuelas privadas, pero si se compara a los 25 centavos que cobra la UNAM, entonces sí que pesa. Los costos en México no distan mucho de los seminarios en el extranjero, aunque con el dólar y la devaluación del peso habrá que revisar bien los tipos de cambio de cada moneda.

    Para solventar tus gastos, considera el aporte familiar. Tus padres bien pueden decirte con cuánto pueden apoyarte. Por otro lado, tu pastor puede presentar tu necesidad a la Iglesia para que te apoyen. Algunas Iglesias dan libremente, otras requieren que sirvas allí al terminar tus estudios. Como sea, si te dan ese apoyo, aprovéchalo sabiamente y sé agradecido. También puedes buscar apoyo de otras familias y amigos. Las ofrendas que puedan darte, sea mucho o poco, siempre serán de gran bendición.

    Algo más a considerar aquí, es si ese costo incluye lo siguiente: créditos, hospedaje y alimentación. En la mayoría de los seminarios, cada crédito tiene un costo: Algo así, si ‘Introducción a la teología’ es de 3 créditos, y cada crédito cuesta $150, tendrás que pagar $450 por esa asignatura; si llevas 6 materias de 3 créditos cada una, estarías pagando $2700 al trimestre o semestre, según sea el caso, de puros créditos.

    De igual manera, que un seminario te ofrezca hospedaje, es importante. La mayoría tiene las instalaciones adecuadas para hacerlo y lo mejor es estar dentro del seminario. Sobre todo cuando no conoces bien el lugar donde se ubica o si sabes que está en una zona peligrosa. Si cuentan con dormitorios para alumnos, averigua si este costo está incluido en la cuota mensual o si se paga aparte. En caso de que no ofrezcan hospedaje o no tengan espacio para ti, tendrás que considerar otras cuestiones tales como renta de cuarto o apartamento, ubicación, tiempo de recorrido al seminario y costo de pasajes.

    Respecto a la alimentación, porque no sólo de la Palabra vive el hombre, casi todos los seminarios cuentan con servicio de comedor. Algunos dan opciones de pagar por cada comida, o te ofrecen paquetes, por ejemplo: a) completo, tres alimentos diarios; b) comidas y cenas de lunes a viernes; c) sólo la comida de lunes a viernes, etc. A veces, haciendo tus compras y teniendo tu despensa, puedes ahorrarte algunos pesos.

    Otros gastos serían recreación y sobre todo, libros y copias. A propósito, has un esfuerzo y ve formando tu biblioteca personal con los textos que requiere cada materia y adquiere, en la medida de lo posible, fuentes adicionales. Finalmente, has bien la cuenta. Y recuerda la sabiduría popular: “Lo barato sale caro”.

    Con todo, es necesario que des pasos de fe. Te platico mi caso: Mis padres pagaron mis estudios, primero, año y medio en RGBI y luego, en SETECA, dos años estudiando soltero y dos años ya casado. No era que fueran ricos. Tenían lo necesario y el Señor proveyó. A veces me mandaban dinero mi tía Tirci, mi bisabuelita Mamá Dulfita, hermanas de la iglesia, tíos y tías; a veces, mi esposa y yo nos encontrábamos con que alguna persona misteriosa nos dejaba amablemente una bolsa de 10 kilos de verdura frente a nuestro apartamentito, y así. La licenciatura la obtuve del SETECA, así que los costos no son tan elevados ni tan accesibles. Hay seminarios mejores y que cuestan más, pero de acuerdo a las posibilidades que tuve, sé que fue la mejor opción. En todo momento, el Señor proveyó. El Señor cuida de sus hijos y provee para sus necesidades. Lo hará también contigo.
  3. Ubicación. ¿Te has preguntado por qué los centros educativos de renombre y con mayor impacto se encuentran en ciudades? Precisamente porque son centros en los que el crecimiento y el alcance es contundente. A propósito, el Apóstol Pablo lo fue mostrando en el cumplimiento de la misión: se ubicaba en la polis, la ciudad, estableciendo iglesias y siempre regresando a centros misionales, también en ciudades. Allí el impacto social se da naturalmente, se solidariza con el contexto, se sienten las necesidades de la gente y se busca saciarlas, se crean ministerios. Hay un gran flujo migratorio que sirve para la proclama del Evangelio de aquí para allá. Matrimonios, amas de casa, jóvenes que estudian otra carrera, hombres que trabajan y pastores, tienen fácil acceso a la formación brindada por estos centros académicos.

    Un seminario en el "desierto" es más bien un retiro. Busca un distanciamiento del mundo. Quizá para los ascetas está bien, para la meditación y contemplación de lo divino en la naturaleza o en el claustro. Pero si estás considerando servir a la gente al concluir tus estudios, no será buena idea meterte a uno de esos lugares. Necesitas empaparte de la realidad sociocultural a la que perteneces.

    Dentro de esta misma cuestión, deberás considerar el distanciamiento de la familia, iglesia o amistades. Si eres muy hogareño y te da “mamitis” vas a sufrir yéndote lejos. Será todo un reto, pero vale la pena. Te servirá para “cortar el cordón umbilical” por fin. Si, de plano, esto es algo que te atemoriza, tal vez no sea una buena idea irte tan lejos. Entonces, un seminario cerca sería lo mejor para ti.

    Otro elemento a considerar es que haya bancos y tiendas cerca del seminario. Esto es importante, sobre todo, cuando estás lejos de casa. Te recomiendo que si no tienes una cuenta bancaria, entonces la abras. Así te podrán depositar o hacer transferencias. Teniendo un banco cerca podrás disponer de ese dinero cuando lo requieras. Algunas tiendas te permiten retirar cierta cantidad de dinero cuando haces tus compras. Si estás pensando en estudiar en el extranjero revisa esto previamente.
  4. Materias ofertadas. Antes de ir a un seminario, revisa cuál es su plan curricular, es decir, qué materias imparte. Si tiene materias como ‘Liderazgo’, ‘Administración’, ‘Iglecrecimiento’, etc., y no imparte ‘Cristología’ o ‘Pneumatología’, cuidado: presenta una carencia teológica. Recuerda que a un seminario vas a estudiar de Dios, de su Palabra y del servicio, no a aprender cómo ser un gerente o un CEO de una empresa o negocio. A veces, algunos seminarios te tratan de vender un programa de estudios medio chafa, pero lo cubren metiendo materias de relleno y con nombres rimbombantes, para apantallar, como ‘Diaconía’ o ‘La oración apostólica’.

    Si ya cuentas con estudios de un seminario y te cambiarás a otro, averigua si hay revalidación de materias. Sobre todo si ya has avanzado bastante. Aunque también, si reconoces que lo estudiado al momento ha sido muy básico, entonces puedes considerar empezar otra vez; claro, siempre y cuando el nuevo seminario ofrezca mayor calidad.

    Al revalidar estudios te encontrarás con algunos problemas: 1) Las licenciaturas en teología de los diferentes centros académicos no están homologadas, en otras palabras, no todos los seminarios ofrecen las mismas materias o las distribuyen de igual manera. Aunque ya hayas cursado varias materias, no es garantía de que todas ellas sean revalidadas. 2) Aunque todas sean revalidadas no significa que ahorres tiempo. Esto se debe a que las materias que se ofertan en tal semestre, tal vez ya las hayas cursado; por lo cual, habrá semestres que quizá sólo puedas tomar dos o tres materias, mientras que otros semestres debas cursar seis o siete. Finalmente, el tiempo no se reduce sólo por el hecho de revalidar. A mí me pasó así. Estudié año y medio en RGBI y en SETECA me revalidaron casi todas las materias, pero a fin de cuentas, estudié cuatro años allí. En total, me pasé estudiando cinco años y medio. ¡Casi el tiempo de una maestría! Por eso, debes buscar que puedas contar con continuidad curricular, donde no tengas que invertir más tiempo del debido.
  5. Validez oficial SEP. Recientemente, algunos seminarios están ofreciendo la licenciatura en teología por parte de la SEP. Esto lo logran a partir de vinculaciones con algunas Universidades. Si esto es importante para ti, adelante. El único problema es que los seminarios con validez oficial son contados, tus opciones se reducen y no siempre ofrecen la calidad teológica que se requiere. Por otro lado, sí es una gran ventaja contar con título y cédula profesional, al menos para encontrar trabajo en instituciones u organizaciones fuera del ámbito evangélico y para continuar estudios de maestría en otras áreas del conocimiento o en lugares donde lo requieren. Sin embargo, en las iglesias u organizaciones cristianas evangélicas es bien sabido que, generalmente, los licenciados en teología no cuentan con reconocimiento oficial. Por lo cual, no contar con la validez oficial de la SEP no es un impedimento para que te desarrolles ministerialmente. Aunque sería bueno que la tuvieras.
  6. Cuerpo docente. Cuando eres nuevito en estos menesteres será difícil que conozcas profesores que marcan la diferencia en la educación teológica. Para eso puedes preguntarle aquellos que ya han egresado del seminario si tuvieron buenos maestros o si recomiendan tomar clases con algunos en particular. Como diría mi buen maestro McKernon: “La calidad del Seminario se observa en dos aspectos: sus profes y su biblioteca.” A veces, los sitios web de los seminarios tienen una sección en la que dan a conocer una síntesis de los curriculum vitae de cada profesor. Viendo en dónde han estudiado ellos, te dará algo de luz sobre su formación. Esto es necesario actualmente, pues luego hay quienes se jactan de tener licenciatura, maestría o doctorado, pero proceden de “seminarios patito” (a propósito del servicio cristiano y su ética).
  7. Reconocimiento académico teológico. Si deseas salir con una buena formación teológica, debes buscar un seminario que cuente con este reconocimiento. Si bien, la trayectoria histórica no es garantía de que tal o cual seminario actualmente ofrezca educación de calidad, sí te puede dar una idea de lo que podría ser. Para este punto, puedes recurrir al anterior: los maestros que tiene ahora. También, puedes notarlo a partir de tres aspectos puntuales: 1) años en funcionamiento y desarrollo en su oferta educativa (si cuenta con programas adicionales de maestría y doctorado); 2) vinculación a otros centros de estudio de talla internacional u organizaciones que regulen la calidad educativa (ej. AETAL: puedes ver aquí un listado de seminarios que cuentan con esta certificación); 3) el mismo reconocimiento que pastores, iglesias y otros seminarios le dan.
  8. Beca. Cuando tienes un presupuesto inferior a los costos del seminario, esto te ayudará mucho. Hay varios tipos de beca, entre ellas: 1) por desempeño académico, según tu promedio; 2) por servicio ministerial, si tienes algún cargo en tu iglesia; 3) por trabajo dentro del mismo campus del seminario, en áreas de mantenimiento, limpieza, cocina, etc.; 4) por situación económica, si de plano no tienes dinero suficiente; o 5) por ser extranjero. La oferta de becas va a depender de cada seminario, a veces tienen cierto número de becas, por lo que deberás hacer tu solicitud lo más pronto que puedas.

    En caso de que no puedas conseguir una beca, evalúa si tendrías la oportunidad de trabajar en otra cosa para generar recursos, si es que lo necesitas. Ha habido alumnos, que aunque no necesitaban dinero se dedicaron a trabajar para obtener dinero, les ganó la ambición e hicieron a un lado sus estudios. Considera que estudiar y trabajar a la vez es muy agotador y requerirá que seas disciplinado y tengas un balance apropiado. Recuerda que tu objetivo principal no es hacer dinero sino educarte.

    Si te vas al extranjero la opción de trabajar se complica. Por ejemplo, si estudias en EUA contarás con visa de estudiante, con la cual no tienes autorizado trabajar formalmente. Cuídate, no querrás que la migra te retache por andar trabajando en vez de estar estudiando. Por otro lado, es común que haya hermanos o iglesias que remuneren los servicios de los alumnos con ofrendas.

  9. Presencia de amistades o de pareja. A veces contar con alguien cercano, un amigo o amiga de la iglesia en el seminario es importante. Aún más cuando tienes un noviazgo, debes considerar qué pasará si te vas lejos. Los amigos permanecen aún a la distancia y puedes desarrollar nuevas amistades en el seminario. Es de lo más lindo. Pero una relación de pareja a la distancia es muy complicado: los malos entendidos, las discusiones o los problemas se magnifican y solucionarlo requiere mucho esfuerzo; el romance y la pasión también se inflama, por lo que los breves momentos entre vacaciones pueden ser muy peligrosos para la pareja que se desea mutuamente. Ten cuidado de ir a un seminario sólo porque el chico o la chica que te gusta está allí o porque se trata del amor de tu vida. Nunca ha sido una buena razón para ir al seminario (aquí puedes ver otras 60 razones por las que no debes ir al seminario).
  10. Apoyo familiar y/o pastoral. Si tu familia y tu pastor y tu iglesia te apoyan emocionalmente, en oración y/o económicamente en la decisión que has tomado, ¡vete!

Finalmente, te dejo un recuadro donde puedes plantear las opciones que tienes. Siempre, teniendo las cosas por escrito es más sencillo visualizar los diferentes aspectos importantes y tomar una decisión bien pensada. Siéntete en la libertad de imprimir las que sean necesarias. Posteriormente, sería lindo saber por cuál seminario te decidiste.



miércoles, 15 de febrero de 2017

La sal y el salero



"Ustedes son la sal de la tierra. 
Pero si la sal se torna insípida, ¿con qué será salada?
Para nada sirve, si no para ser echada fuera y pisoteada por los hombres."
(Mateo 5:13)

A veces el problema no es la sal, sino el salero. Cosa curiosa, el salero debiera portar la sal y ayudarle a cumplir con su razón de ser. Por eso se pone el salero en el centro de la mesa, ofreciendo su sazón a todos los comensales. De este modo, la sal y el salero cumplen su función. 

Sin embargo, algunos saleros llegan a humedecerse, se engrasan, se llenan de cochambre, se tapan. Cuando esto ocurre, la sal es obstaculizada y así se impide que cumpla con su propósito. La sal sigue siendo salada y es capaz de sazonar, pero nadie la puede disfrutar porque está atrapada en un recipiente que ya no sirve.

¿Qué se puede hacer? ¿Tirar el mal salero junto con la sal a la basura? No. Mejor es sacar la sal de ese salero y ponerla en uno que sí sirva. 

lunes, 28 de marzo de 2016

10 recomendaciones para nuevos docentes de teología


Después de años de experiencia en el ámbito académico, de impartir diversas materias de teología, en diferentes instituciones, a creyentes de todas las denominaciones evangélicas e incluso de varias confesiones cristianas, puedo brindarte estas recomendaciones. Si todo profesor me hiciera caso, no tendría los problemas por los que pasa. Por eso, quiero que lo sepas. No me gustaría ver a más maestros desanimados en su ministerio por cuestiones que pudieron haber hecho de otro modo o haber evitado. ¡Cómo quisiera que todos fueran exitosos!, con largas carreras, cátedras vitalicias y placas de reconocimiento en sus seminarios. Se trata de breves lineamientos que te ayudarán en tu labor docente. Te harán la vida más sencilla y tu trabajo llevadero. Siguiendo estos consejos no tendrás problemas de ningún tipo con nadie y podrás disfrutar sin disgustos ni molestias del cumplimiento de tu llamado. Así que, estimado colega, espero que esto te ayude a lo largo de tu carrera de maestro:

  1. Nunca expreses cuál es tu postura ante determinada doctrina. Algunos alumnos –ya sabes, como los fariseos que creían tener la teología correcta– te querrán poner a prueba, a ver qué contestas o a ver si sabes. Si por algún motivo llegas a dar tu posicionamiento doctrinal, los alumnos te criticarán diciendo que eres tendencioso e imparcial, que no respetas su opinión o que no les das valor. Mejor…
  2. Da respuestas vagas, si puedes evade la pregunta, o mejor, pregúntales tú. Así ellos te dirán lo que creen y sabrás que línea de pensamiento seguir el resto del curso para no contradecirles su preciada doctrina.
  3. Entre menos les instes a reflexionar es mejor. De esta manera seguirán firmes y constantes durante sus cuatro años de la licenciatura, y al terminar tendrán ese sentimiento feliz de haber conseguido un título habiendo mantenido intacta su teología.
  4. Consiente a tus alumnos. Si te piden que les des descansos a cada momento, o incluso, que no des clase, hazles caso. Esto hará que les caigas bien, serás su maestro preferido, querrán tener más clases contigo y, si te pagan por hora, ¡imagínate!
  5. Evalúa sencillamente. Hazlo de la manera más fácil posible para que todos pasen. Nadie quiere a un maestro que les pida mucho esfuerzo. De cualquier modo, no te compliques. Así obtendrán calificaciones altas, eso hará que se sientan orgullosos aun cuando su conocimiento sea mediocre.
  6. Que tu discurso principal siempre sea de motivación. ¡Esto sí que les gusta mucho! Aun cuando estén mal o sus trabajos sean pésimos, diles que lo hicieron genial. En vez de una calificación como en el punto anterior, aquí usa tus palabras, ya sea en clase o en las oportunidades de predicación. Como consecuencia tendrás muchas invitaciones a predicar a sus Iglesias. Eso implica dinero extra para ti.
  7. No les corrijas. Pues cuando les muestras su error, comúnmente se enojan y dicen que el que está mal eres tú –recuerda que el alumno siempre tiene la doctrina correcta, el profesor debe alinearse a ella-. Además, si les haces notar sus equivocaciones, pobrecillos, los desanimarás y ya no querrán hacer nada en tu clase, incluso algunos podrían darse de baja.
  8. Mira para otro lado. Si observas que algún alumno está copiando en un examen, o si te das cuenta que alguien plagió un trabajo, o incluso si se trata de un incidente fuera del horario de clase, déjalo pasar. No querrás tener problemas con ellos ni el engorroso proceso de comentarlo con la junta directiva o con su iglesia o con sus padres. Puedes poner en peligro su permanencia en el seminario y a nadie le gusta perder alumnos.
  9. No repruebes a nadie, aprueba a todos. Ha sido algo muy importante que esta recomendación ya la tengamos funcionando en la SEP: ¡todos pasan! Falta que se implemente en los Seminarios de manera oficial, pero ya hemos avanzado bastante hacia esa dirección.
  10. Recuerda que queremos estudiantes felices, que lleguen a ser Licenciados en teología, pues son ellos los que después influirán en sus iglesias. Lo que ellos aprendan en el Seminario lo reproducirán en sus ministerios. Estas recomendaciones las he dado por muchos años en varios países, y créeme que funciona. Sus resultados son garantizados, para muestra observa las diferentes iglesias y la enseñanza que tienen.

Sin más, cuídate mucho.
 -Prof. Arjontes von Skotia.






El autor es un exitoso tentador, profesor de materias como Pedagogía diabólica, Iglecrecimiento total, y Administración de seminarios. Ha laborado en diversos seminarios e institutos bíblicos, ya sea de renombre o recién abiertos. Su campo de experiencia es dentro del evangelicalismo. 





domingo, 7 de febrero de 2016

El pájaro, los gatos y la teología


Esto de ser profesor de teología es todo un reto. Empecé en el seminario dando clases de Griego. Esa es una clase segura. Se enseña morfología y sintaxis -nadie refuta el porqué alpha es alpha y no beta ni gamma, nadie se ofende porque un caso es nominativo. Todos los alumnos están felices a pesar de las tareas: practican su caligrafía de las letras griegas, memorizan y traducen. Aunque "siempre hay uno", como diría mi maestro McKernon, un alumno siempre inconforme con todo, que no le gusta la materia, que no le gusta como la imparte el profesor, que no le gusta que un caso sea dativo y no acusativo ni que la beta sea beta, que incluso se molesta porque la forma de la dzeta debiera ser como a él le sale y no como es en sí, y que al final del semestre se "desquita" en la evaluación docente. Es lo normal, "siempre hay uno". Pero tratándose de teología es otro asunto totalmente diferente.

Siguiendo a Rubem Alves, el semestre pasado quería que el pájaro volara libre. Me refiero a aquel relato en el que el teólogo y psicoanalista, pedagogo, filósofo y poeta, nos cuenta cómo a veces, casi siempre, queremos tener a Dios como un pájaro enjaulado, que no se salga de nuestra manera de concebirlo, de pensarlo, acorde a nuestra propia experiencia y denominación, de nuestra jaula en la que lo hemos confinado a permanecer cautivo. Pero a ese pájaro no le gusta la prisión, le gusta volar libremente y de vez en cuando se deja ver, y habla, y nos cuenta lo que ha conocido en su viaje, lejos de la tierra donde nuestra vista es limitada y apenas observa un poco del basto horizonte. Así es cuando entonces conocemos verdaderamente al pájaro y lo dejamos ser tal como él es, libre; sin que le digamos cómo debe ser, cómo debe cantar, cómo y en dónde puede estar o no.[1] 

Pues ese era mi objetivo, ser un libertador: un libertador del pájaro encantado. ¿Cómo lograrlo? Lo intenté por medio de enseñarles lo que dicen los libros sagrados de ornitología, tuvimos cerca de cuarenta sesiones, comprendiendo trece lecciones principales, sesenta horas en total. Fue una tarea sumamente desgastante, pues nadie quiere dejar libre al pájaro que tantos años ha tenido enjaulado: es un bello adorno y a veces se disfruta de su canto, siquiera pensar en darle libertad les resulta inquietante: "¿Y si lo dejo ir y me muestra que no era el pájaro que yo creía que era?". Era algo muy arriesgado.

Por eso, algunos los encerraron en jaulas aún más reformadas, digo, reforzadas: "Es que el pájaro predestina a los que le han de ofrecer una bonita jaula", algo así fue la soldadura que le pusieron. Otros, como alguien dijo, lo dejó salir pero con su pata atada para que no se fuera tan lejos, según esta persona yo así le enseñé. Al contrario, que ella no haya querido dejarlo ir fue su decisión. De hecho, cada uno tomó su decisión, no sin antes molestarse conmigo por hacerles ver tal crueldad y tildarme incluso de ser ornitólogo de la liberación. 

Pero otros, sólo unos pocos, pudieron apreciar el vuelo del ave libre surcando los cielos y disfrutar de esas nuevas aventuras contadas por ella. Aprendieron la contemplación de la libertad, del ave que viaja junto con el viento que sopla de donde quiere y adonde quiere. Se liberaron a sí mismos de esas jaulas.

Reflexionando al respecto, mi problema fue que quise abrir sus jaulas cuando eso no me correspondía. Cada uno debía de llegar a esa decisión y dejar libre al pájaro por voluntad propia. Me molesté, me indigné: ¿por qué alguien querría seguir teniendo un pájaro enjaulado?, ¿por qué no dejarlo en libertad?, ¿por qué no amarlo y gozarse con su ser libre?, ¿por qué conformarse con tenerlo de adorno siempre?, ¿por qué querer un pájaro domesticado? Creo que al final, de un modo u otro, se hicieron a sí mismos estas preguntas y quizás más adelante abran las rejas y sean libres -eso espero.

Con ello, después de casi diez años, entendí a otro de mis maestros, el Dr. Suazo, y su "teología del qué me importa". Pues, si ellos son felices con su pájaro enjaulado, ¿qué me importa? Si ese pájaro, aprisionado y todo, sigue cantando y les habla, qué me importa. Les mostré la ornitología de los libros sagrados, pero prefirieron mejor su experiencia y su propia ornitología, sí, aquella que reza "más vale pájaro en mano que ciento volando". 

Por eso ahora, en este semestre, prefiero enfocarme en los gatos. Esos, de los que nos habla Anthony de Mello: Pues así cuenta el relato del gurú que, al haber un gato negro que aullaba y chillaba mientras él predicaba, mandó que se atara para que sus discípulos le pudieran prestar atención. El gurú murió, pero los discípulos pensando que así era como debía celebrarse el culto, continuaron atando al pobre gato. Luego aquél gato murió, pero perpetuaron la tradición año con año, decenio tras decenio, siglo tras siglo. Y aunque ahora nadie recuerda porqué debe haber un gato negro atado mientras se celebra el culto, ahí debe de estar, pues así es como se enseñó desde el principio y como se ha disertado en los grandes tratados.[2] 

Los gatos siempre me han caído mal. No se si es su ronroneo o su pasividad lo que más me molesta. De pequeños son juguetones pero ya que crecen, sólo están allí, gordos e inútiles. Los alumnos llegan al seminario con sus gatos amarrados, no hacen nada pero ahí están; sin saber porqué, creen que deben tenerlos ahí. Sus pastores les dijeron que debían mantenerlos, su denominación les transmitió que así debía de ser. Así, en la clase hago que se cuestionen el porqué mantienen y alimentan a los gatos. Algunos alumnos están muy encariñados con sus gatos, incluso juegan con ellos, en realidad disfrutan de sus mascotas gatunas. Por eso es difícil que se deshagan de ellos. Pero es mucho más fácil dejar ir a los felinos que al pájaro. 

Lo malo es que, suele pasar, los gatos siempre regresan, de una forma u otra. A veces se da que el alumno al dejar ir a su gato negro, consigue en su lugar uno gris o amarillo. También llega a ocurrir que se enojan contra sus pastores o denominaciones, pero ¡hey!, también a ellos les enseñaron así, no hay que ser tan severos con ellos. Mejor habrían de molestarse consigo mismos por no preguntar antes el porqué debían amarrar al gato. Y luego ocurre también que al ver al pájaro volar y despedir al gato, se sienten despojados de lo que tenían, arremeten contra el profesor y casi reniegan de su fe. 

Pero bueno, así es esto del pájaro, los gatos y la teología. El pájaro vuela. Los gatos van y vienen de vez en cuando. Y el quehacer teológico se debe seguir cuestionando porqué se enjaula al pájaro y amarran los gatos.





  1. Alves, Rubem. (2009). La niña y el pájaro encantado. En Cantos del pájaro encantado. Sobre el nacimiento, la muerte y la resurrección del amor (61-64). México, D.F.: Dabar.
  2. De Mello, Anthony. (1982). El canto del pájaro. Salamanca, España: Sal Terrae.







domingo, 6 de diciembre de 2015

El sacrificio



Uno de mis pasatiempos es escribir rimas, aunque  ya no me doy el tiempo para hacerlo constantemente. Entre otros géneros musicales, el hip hop, al estilo de la vieja escuela, es de mis favoritos. Pues bien, esto se conjunta con mi quehacer en la teología. Así que aquí, aprovechando una "Noche de talentos" del Seminario donde trabajo, presento este rap: El sacrificio


El coro y la música usada como beat son propios del grupo Generación de Jesús, de 1979. Las rimas son mías. Allí plasmo dos cuestionamientos que a lo largo de la historia han surgido ante la proclamación cristiana:
  1. ¿Por qué un Dios justo y amoroso castigaría al inocente? Esta pregunta se amplía: ¿por qué el Padre enviaría a morir a su propio Hijo?, ¿por qué lo abandonaría en la cruz?, ¿cómo confiar entonces en un Dios así?
  2. ¿Por qué alguien daría su vida por desconocidos, incluso por sus enemigos? Lo cual, ¿implica también la posibilidad de que, como lo expresaría C. S. Lewis, tal personaje fuera un loco?, ¿cómo seguir alguien así?
El centro de esta canción es precisamente el significado de la cruz. Las respuestas a esto y las preguntas anteriores ya fueron dadas antes de varias maneras. Aquí sigo de cerca las interpretaciones de San Anselmo de Canterbury y Santo Tomás de Aquino: la obediencia y el amor. Aunque podría extenderme en la exposición de estos dos ilustres, por ahora prefiero citar simplemente 1 Corintios 1:18:
La palabra de la cruz es locura para los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.







viernes, 20 de noviembre de 2015

Padre mío



"¡Padre mío, ten misericordia de mí!
Escucha mi clamor no me dejes aquí
¡Dios mío - acuérdate de mí!
Alivia mi dolor - apiádate de mí"

Así - tus gritos atravesaban la noche
Día y noche tu lamento se escuchaba
Lloraba - junto a ti sin poder hacer nada
Y tú - sin poderte levantar de tu cama

"La vida es dura", te dije
Allí en la penumbra
Sin ninguna señal de la celeste ayuda
Con ojos serenos y mente aguda
Respondiste que: "Sí, pero el Señor es la cura"

Ayuda - ayúdale Señor
Sana a mi pa', quita su dolor
Tú el Salvador, escucha mi oración
Por favor, mi Dios, dale salvación

"¿Te quedas callado sin hacer nada?"
Desesperado te preguntaba
Sin decir nada el silencio aguardaba
Sin tener respuesta el tiempo pasaba

Mientras mi pa' lloraba y oraba
La destrucción de sus huesos avanzaba
Pero su fe inamovible crecía
Y él te alababa y te bendecía

¿Y tú - así lo dejarás?
¿Acaso nuestros ruegos no escucharás?
¿Tu rostro volteaste de nosotros, de mí, de mi pa'?
¿Dónde estás? ¿No le librarás?

Silencio - silencio guardé
Y mi Hijo en la cruz no escatimé
"Eloí, Eloí, lama sabactani"
Sintió mi abandono para acercarlos a mí

En el silencio, así hablo yo
En su dolor, allí estoy yo
No lo he dejado ni lo dejaré
Aunque el muera lo resucitaré

"Padre mío, ten misericordia de mí!
Escucha mi clamor, no me dejes aquí
¡Dios mío - acuérdate de mí!
Alivia mi dolo - apiádate de mí"

Gracias pa', por vivir como Cristo
Por amarme, tal como él lo hizo
Gracias pa', por educarme
Y el camino del Padre mostrarme

"¡Señor mío, ten misericordia de mí!
Escucha mi clamor, no me dejes aquí
¡Padre mío - ayúdame Señor!
Por favor, quita mi dolor"





jueves, 19 de noviembre de 2015

Jesús pasa por el SEMTA



Tras la interacción entre varios estudiantes de diferentes denominacionales en el seminario y las clásicas disputas doctrinales que se dan entre sí, puedo imaginarme los eventos de la siguiente cita del Evangelio de Juan, capítulo 4, en nuestro contexto: 

3 Jesús salió de Cuernavaca, y se fue otra vez a Jojutla. 4 Y le era necesario pasar por Xoxocotla, donde había un seminario bíblico con un auditorio más o menos fresco. 5 Vino, pues, al seminario bíblico llamado Tierra Alta o SEMTA. 6 Y estaba allí, en el auditorio, el púlpito de Spurgeon. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó ahí adentró junto al púlpito. Eran como las 8:30 am.  
7 Vinieron unos jóvenes estudiantes del SEMTA, de diferentes denominaciones evangélicas a estudiar la Escritura, entre ellos había de asambleas de Dios, reformados, bautistas, pentecostales y los llamados "bíblicos"; y Jesús les dijo: 
-Predíquenme. 
8 Pues sus discípulos habían ido a Jojutla a comprar comida. 9 Uno de los estudiantes le dijo: 
-¿Cómo tú, siendo judío, nos pides predicar a nosotros, que somos cristianos evangélicos? 
Porque judíos y cristianos evangélicos no se llevan muy bien y además entre los mismos evangélicos siempre se están peleando. 10 Respondió Jesús y les dijo: 
-Si conocieran el don de Dios, y quién es el que les dice: “Predíquenme”; ustedes le pedirían, y él les hablaría la Palabra viva.
11 Otro estudiante le dijo:  
-Señor, no tienes una Biblia, y no hay una en el púlpito. ¿De dónde, pues, vas a predicar? 12 ¿Acaso eres tú mayor que Spurgeon, que nos dio este púlpito, en el cual predicó él, y también sus discípulos?
13 Respondió Jesús y le dijo:  
-Cualquiera que escuche las prédicas de ese predicador o de cualquier otro, incluso de MacArthur o Washer, volverá a tener preguntas; 14 mas el que escuche mis palabras, no tendrá dudas jamás; sino que la palabra que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. 
15 Otro alumno le dijo:  
-Señor, dame esa palabra, para que no tenga dudas, ni venga aquí una y otra vez buscando a MacArthur. 
16 Jesús le dijo:  
-Ve, tráeme tus tareas, y ven acá. 
17 Respondió el joven y dijo:  
-No tengo tareas.  
Jesús le dijo:  
-Bien has dicho: "No tengo tareas"; 18 porque en el semestre cinco tareas no has entregado, y la tarea que ahora tienes no la hiciste tú, sino la has plagiado; esto has dicho con verdad. 
19 Otro estudiante intervino: 
-Señor, me parece que tú eres profeta, a ver si sí: 20 En mi Iglesia adoran aplaudiendo y sin cara de limón, y estos otros dicen que en el auditorio del SEMTA se debe adorar de acuerdo a Semilla y Calvary, con los brazos pegaditos al cuerpo porque las emociones son malas. 
21 Jesús le dijo:  
-Joven, créeme, que la hora viene cuando ni al estilo pachangacostal ni al estilo deformado adorarán al Padre. 22 Ustedes adoran individualistamente lo que los evangélicos saben a medias; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 
25 Uno de los estudiantes dijo:  
-Sabemos que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. 
26 Jesús le dijo:  
-Yo soy, el que habla con ustedes. 
27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablara con los evangélicos; sin embargo, ninguno dijo: "¿Qué preguntas?" o, "¿Qué hablas con ellos?" 
28 Entonces los estudiantes del seminario dejaron sus prejuicios denominacionales, ninguno se salió del auditorio molesto ni murmurando, sino que juntos en comunión fueron con los trabajadores del SEMTA, con las que hacen el aseo, con los de jardinería, mantenimiento y campamento: 
29 -Vengan, vean a un hombre que nos ha dicho todo cuanto hemos hecho. ¿No será éste el Cristo? 
30 Entonces salieron del SEMTA, y vinieron a él. 31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo:  
-Rabí, come. 
32 Él les dijo:  
-Yo tengo una comida que comer, que ustedes no saben. 
33 Entonces los discípulos decían unos a otros:  
-¿Le habrá traído alguien algún taco acorazado? 
34 Jesús les dijo:  
-Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. 35 ¿No dicen ustedes: "Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega"? He aquí les digo: Alcen sus ojos y miren los campos, porque ya están blancos para la siega. 36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega. 37 Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega. 38 Yo les he enviado a segar lo que ustedes no labraron; otros labraron, y ustedes han entrado en sus labores. Estos estudiantes y trabajadores son la cosecha. 
39 Y muchos de los trabajadores del SEMTA creyeron en él por la palabra de los jóvenes estudiantes, que daban testimonio diciendo: "Nos dijo todo lo que hemos hecho" y vivían ya sin pleitos. 40 Entonces vinieron a él los seminaristas, juntos en armonía y comunión, y le rogaron que se quedara con ellos; y se quedó allí dos días. 41 Y creyeron muchos más por la palabra de él, 42 y decían a los estudiantes:  
-Ya no creemos solamente por su dicho y la comunión que tienen entre sí, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo, y ahora gozamos de comunión con él y con ustedes.





lunes, 19 de octubre de 2015

Sábado o Domingo: Vs. los judaizantes... otra vez




Hace unos días en Facebook alguien preguntó que porqué los cristianos se reúnen los domingos y no los sábados. Él mismo respondió que esto se debe a que Constantino lo impuso y que la Iglesia Católica Romana engañó a todos. Así concluyó que como Jesús guardaba el Sabat entonces él también debía guardarlo y que todos los cristianos vivían siguiendo una enseñanza satánica.

Habiendo muchos creyentes que sinceramente desean saber la razón de la reunión dominical cristiana, ofrezco la siguiente respuesta bíblica, histórica y teológica: 

Razón bíblica

La razón por la cual los cristianos nos reunimos los domingos es por la resurrección de Jesucristo. Esta sucedió en el primer día de la semana, así está atestiguado en los cuatro Evangelios: Mateo 28:1; Marcos 16:2, 9; Lucas 24:1; Juan 20:1. A propósito, el Sabbath es el séptimo día; el primer día es el domingo.

Razón histórica

En el libro de los Hechos ya se hace alusión a las reuniones llevadas a cabo en domingo por los cristianos: 20:7; también en 1 Corintios 16:2 expresa como ese día se recolectaban las ofrendas, precisamente en el marco de la reunión (Ekklesía); Juan de Patmos, contempla la revelación (el Apocalipsis) en domingo (1:10) como un mensaje para las iglesias. Considerando esto, que lo mencionado en estas citas sucede al rededor del 40-55 y 92-98 d.C., la idea común que declara que todo esto fue porque Constantino lo ordenó, es errada y cae por los suelos. Constantino lo hizo oficial en el 321, sin embargo, la reunión cristiana, como ya vimos, se realizaba los domingos.

Por cierto, la Iglesia Católica Apostólica Romana surge cuanto más a partir de la Reforma protestante. En otras palabras la Iglesia cristiana no tiene un salto desde el Nuevo Testamento hasta los Evangélicos. Por mil quinientos años existió una sóla iglesia cristiana con sus características particulares correspondientes a cada región y período. Católicos y protestantes de cualquier denominación compartimos una historia común.

Regresando al tema, se tiene constatación histórica de la reunión de los cristianos en domingo. Algunos ejemplos:
  1. La Didajé, XIV, un escrito cristiano de entre los años 80-100 d.C. expresa: “El día del Señor [el domingo: ‘dominus’ = ‘kuriaké’ de ‘kurios’, ‘Señor’] reuníos para la partición del pan y la acción de gracias…”
  2. Entre el 100-110 d.C. San Ignacio de Antioquía, discípulo de Juan, escribe en su Carta a los Magnesios: “Pues bien, si los que siguieron el orden antiguo llegaron a la esperanza nueva, no ya observando el sábado, sino el día del Señor, en el cual también surgió nuestra vida por él y por su muerte, lo que algunos niegan –por ese misterio recibimos la fe y por él resistimos para ser hallados discípulos de Jesucristo, nuestro único Maestro-, ¿cómo podríamos nosotros vivir fuera de él, a quien hasta los profetas, sus discípulos en espíritu, esperaban como su Maestro? Por eso él, después de su venida –por ellos justamente esperada- los resucitó de entre los muertos.” Nótese nuevamente la relación entre el domingo y la resurrección, también la razón de la reunión dominical por todo aquel que se llama discípulo del Señor, y sobre todo la contraposición entre domingo y sábado (o Sabbath).
  3. Plinio el Joven, en el 113 d.C., un gobernante no cristiano, comenta: "Ellos afirmaban que toda su culpa y error consistía en reunirse en un día fijo [esto es el domingo; “un día fijo” se distingue del Sabbath judío, día bien conocido] antes del alba y cantar coros alternativos un himno a Cristo como a un dios y en obligarse bajo juramento no ya a no cometer delito alguno, antes a no cometer hurtos, fechorías o adulterios, a no faltar a la palabra dada ni a negarse, en caso de que se lo pidan, a hacer un préstamo. Terminados los susodichos ritos, tienen por costumbre separarse y volver a reunirse para tomar alimento, común e inocente."
  4. Justino Mártir, hacia la primera mitad del siglo II comenta ya esta costumbre y explica también lo que implica la celebración dominical del día del Señor.
Razón teológica

La Iglesia es la comunidad de creyentes, miembros los unos de los otros en tanto que son un sólo cuerpo, el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-13). De manera que para que la Iglesia existiera era necesaria la resurrección (Colosenses 1:18; 1 Corintios 15:14). Cristo como cabeza vivifica a su cuerpo y le hace partícipe de sus bienes obtenidos en la resurrección (Efesios 1:15-23). Así su cuerpo, la Iglesia, celebra su razón de ser, el día domingo.

Ahora bien, este asunto de la reunión cristiana no solamente se trata de una cuestión de índole temporal o cronológico sino que tiene implicaciones teológicas: Con la resurrección de Jesús se da un cambio fundamental. Dios levantó de entre los muertos a su Hijo. El que confiesa esto es salvo (Romanos 10:9-10), no así por guardar el Sábado, y por ende, la Ley. ¡Cuidado con agregarle la ley a la obra salvífica de Cristo! 

Allí el error de los judaizantes, o mejor dicho, de los cuasijudaizantes


sábado, 16 de mayo de 2015

Nabí

por Shel Durán, 2010
Nabí.
por Shel Durán, 2010

Nabí, se basa en los relatos veterotestamentarios en torno a los profetas. De ahí, el nombre de nuestro personaje central: Nabí, palabra hebrea que se traduce como ‘profeta’. El profeta comunica la revelación de Dios, incluyendo esta la denuncia del pecado y la predicción del actuar de Dios. Tomando esto en cuenta, surge de la reflexión y la imaginación: Nabí. 


En este story board podemos apreciar varios cuadros que ilustran realidades en la sociedad. A continuación se explica cada uno de estas escenas: 

En el cuadro de arriba a la izquierda tenemos un paisaje de montañas nevadas, árboles frondosos y, al centro, un rinoceronte blanco con su cría. Aunque es una escena hermosa la noche es patente, así la oscuridad y la sombra se ciernen sobre la naturaleza. El rinoceronte blanco es una de las especies en peligro de extinción, muestra de que, a fin de cuentas, toda la creación sufre las consecuencias del pecado del ser humano. 

El siguiente cuadro, abajo, se muestra un vehículo ardiendo en llamas, un helicóptero que sobrevuela el horizonte, y un soldado con su arma en medio de las arenas del desierto. En concreto: guerra. Evidencia más notable de la maldad humana, pues la ingenio científico humano es utilizado para crear armas de destrucción masiva. El odio más monstruoso se ve reflejado aquí. 

En la esquina inferior izquierda se encuentra una bella mujer llorando con temor, sujetando a su pequeño bebé quien llora febrilmente. Pero, ¿cuál es la causa de su llanto? Una silueta oscura al fondo da la razón, un puño apretado. ¡Cuánto mal sufre la sociedad! Pues, la familia, que estaba diseñada para ser el ámbito del amor, ha sucumbido ante la ira: núcleo de la violencia social. 

En el centro, abajo, se muestra la escena típica de ciertas iglesias evangélicas y de otras sectas. En el escenario, vemos un sujeto instigando a la gente a que de su dinero manipulando sus creencias más profundas. Lo doloroso del asunto: una multitud que lo ovaciona y obedece ciegamente. A su izquierda observamos una mujer en éxtasis, uniéndose a su deidad. A la derecha, personas despojándose de su dinero, incluso hay quien pasa su tarjeta de crédito, tal vez, es más "espiritual" que los demás. 

Así llegamos a la escena central predominante, el Nabí. No está aislado de su contexto. Conoce su entorno, ha percibido el ambiente social que requiere cambios. Pero no es tan sólo eso. Su convicción no proviene de sí mismo sino fuera de él, del totalmente Otro, Dios mismo. Dios es quien lo ha llamado con el propósito de ser su vocero: denunciar el pecado, proteger a los débiles, advertir del juicio inmanente, proveer esperanza. Su llamado incluye la probabilidad de escarnio, odio, persecución, y quizás el martirio. Nabí está conciente de ello. Su llamado es una experiencia que no se puede explicar del todo, es algo místico. 

¿Por qué a él? ¿Qué es lo que lo capacita para realizar tales objetivos? Su autoconciencia de profeta procede de su relación con Dios y la revelación que le es dada. Y aquella convicción que le da valor para enfrentarse a potentados y estructuras de pecado que se oponen ferozmente a su Señor y a él mismo, proviene del futuro que ha vislumbrado, ¿en sueños?, ¿en un viaje totalmente consciente a través del tiempo y espacio? 

Aquella confianza la adquiere de su conocimiento escatológico que se muestra en los siguientes dos cuadros a la derecha. Una efigie lúdica: un niño que pasea disfrutando el calor y saboreando un helado para refrescarse, y junto a él, un león imponente. ¿Qué mayor muestra podría haber entrevisto Nabí de la armonía universal que traería consigo su Dios? Y arriba, cielos nuevos y tierra nueva. Una nueva creación. 

El Nabí se representa no en un óleo, técnica profunda y admirable; ni en un ícono, arte sacro y bello; tampoco se representa en acuarela de modo escueto, vago y difuso. No, ninguna de estas técnicas puede representar a Nabí sino aquella que puede evocar la lucha cósmica entre seres arquetípicos: el comic. El comic es un arte que en sus más íntimos principios plasma el subconsciente del hombre de ser aquello que no es ahora pero que puede llegar a ser, un héroe. ¿Y acaso un profeta no es un héroe?




...¿Les gustaría que desarrollara la historieta?